Técnica Alexander y estrés: cómo reducir tensión y ganar serenidad

¿Notas que el cuerpo se te acelera, la respiración se corta y la mente no para?

En este artículo vas a descubrir cómo la Técnica Alexander te ayuda a reducir tensión y estrés, recuperar una respiración pausada y volver al presente para rendir mejor sin agotarte.

Verás qué ocurre realmente cuando reaccionas de más y, sobre todo, cómo parar a tiempo para elegir una respuesta más útil.

Además, entenderás en qué consiste la técnica de forma clara y muy breve, cómo actúa desde un enfoque psicofísico y qué beneficios notarás en pocas semanas.

Por otro lado, te cuento qué esperar de una sesión, con ejemplos prácticos (silla, ordenador, caminar) y una mini-rutina de 5 minutos para aplicar hoy mismo en tu jornada.

En conclusión, si el estrés te encoge el cuello, te tensa la mandíbula o te roba el sueño, aquí tienes una guía clara y honesta:

  • Qué es y por qué funciona la Técnica Alexander.
  • Qué cambios verás y en cuánto tiempo.
  • Un caso real de alguien la ha aprendido.
  • Cómo empezar paso a paso.

Te lo pongo fácil para que lo lleves a tu día a día desde hoy mismo.

Qué es la Técnica Alexander

La técnica Alexander aplicada al estrés es un aprendizaje práctico para interrumpir la sobrerreacción del organismo y reorganizar cómo se coordinan cabeza, cuello y espalda en las tareas diarias.

No es una relajación, te enseña a parar, observar y dirigir con claridad:

  • el cuello se permite libre, la cabeza se dirige hacia adelante y arriba, la espalda se alarga y ensancha;
  • al bajar el esfuerzo innecesario, la respiración y el sistema nervioso se regulan.

Suele notarse en sensaciones habituales de estrés (mandíbula activa, cuello y hombros tensos, tronco comprimido, respiración agitada o contenida).

Estas sensaciones empiezan a disminuir cuando aprendes a detener el patrón y elegir una respuesta más útil ante el estímulo o situación.

En pocas palabras: menos tensión y más presencia para trabajar, hablar o decidir con serenidad.

Cómo actúa sobre el estrés: el enfoque psicofísico

El estrés es una respuesta de nuestro organismo ante una demanda excesiva de información física y mental en las actividades cotidianas.

Sube el tono muscular, la respiración se agita o se contiene, se activa la mandíbula, se carga cuello y zona lumbar y el tronco se acorta.

El primer paso es parar ese automatismo, prestar atención al presente y reorganizar la coordinación cabeza–cuello–espalda.

Así el organismo consigue bajar el esfuerzo innecesario.

Cuando esta coordinación mejora, la respiración queda disponible de manera que el sistema nervioso se regula.

Esto facilita la elección de respuestas más acordes con la situación en lugar de reaccionar de manera automática.

En las clases de Técnica Alexander para el estrés se entrena una secuencia simple y repetible: observar parar → dirigir→ observar, una rueda que se repite.

  • Parar: interrumpir la inercia (detenerse unos segundos, soltar tensión innecesaria y sentir los apoyos).
  • Observar: hacer un breve “escaneo” corporal que detecte dónde aprietas o colapsas (cuello adelantado, hombros arriba, respiración alta, tronco comprimido).
  • Dirigir: dar direcciones claras sin esfuerzo—cuello libre, cabeza hacia adelante y arriba, espalda que se alarga y ensancha, rodillas hacia adelante y afuera— para que la estructura se organice y el esfuerzo se redistribuya en todo el cuerpo. En cuanto baja el exceso de tono, la atención se estabiliza y el cuerpo respira mejor.

Este enfoque psicofísico se traslada a situaciones reales (ordenador, reuniones, hablar en público, picos de entrega):

  • Primero se reorganiza la coordinación y los apoyos.
  • Después se reintegra la tarea (teclear, mirar a cámara, usar la voz) para que la persona pueda hacer lo mismo con menos esfuerzo y más presencia.

El progreso se monitoriza con marcadores prácticos:

Tensión percibida 0–10 al inicio/fin, respiración más amplia y rítmica, movimientos  más ligeros como levantarse/sentarse, girar la cabeza articulaciones menos comprimidas y capacidad de volver al presente en <30  s, además del registro semanal de episodios y cómo se gestionaron.

En pocas palabras.

Al reducir el esfuerzo superfluo y mejorar la organización postural y atencional:

  • Disminuye la reactividad.
  • Aparece la economía del esfuerzo.
  • Y la persona gana serenidad operativa para trabajar, hablar o decidir bajo presión.

En 1–3 clases suele aparecer más registro corporal y ligereza.

En 4–8 semanas se observan menos episodios y mayor autoregulación en el día a día.

Beneficios más relevantes cuando el objetivo es gestionar el estrés

Cuando tu objetivo es gestionar el estrés, la técnica Alexander se centra en reducir la sobrerreacción del cuerpo y recuperar una coordinación más eficiente.

El resultado es menos tensión, más presencia y una respiración disponible, con mejoras medibles en tareas cotidianas en pocas semanas.

Menos tensión muscular y más calma mental

La práctica reduce el exceso de tono que suele concentrarse en mandíbula, cuello, hombros y zona lumbar.

Al reorganizar la coordinación de la cabeza y el tronco, la respiración se vuelve más plena y sosegada (más movilidad costal y del troncal).

Esto trae una sensación de ligereza y serenidad al finalizar la sesión.

Estos cambios suelen aparecer ya entre las 1–3 clases: mayor registro corporal y alivio en cuello y espalda.

Claridad atencional y mejor presencia en tareas exigentes

Con el entrenamiento de observar-pausar-dirigir, el alumno gana capacidad de volver al presente con facilidad y de registrar antes cuándo se ha “ido” de su cuerpo.

Se trabaja con marcadores sencillos (tensión percibida, facilidad en los movimientos como levantarse/sentarse, ritmo respiratorio) y con recordatorios breves durante la jornada para sostener la atención.

Resultado: más foco y menos reactividad en reuniones, picos de trabajo o al hablar en público.

Impacto colateral: sueño, voz y carga postural

Suele disminuir la frecuencia e intensidad de los episodios de estrés y mejorar el sueño y el foco; la persona aplica la micro-rutina sin guía y se autorregula con más facilidad.

Además, al devolver soporte al tronco y liberar la zona cervical y facial mejora el uso de la voz (menos esfuerzo, más proyección) y se aligeran gestos cotidianos como estar sentado de forma activa, caminar con ligereza, mover brazos y piernas de forma libre o mover la cabeza, reduciendo la carga postural del día a día.

Así es una sesión paso a paso (ejemplos con silla, ordenador, caminar)

En cada sesión aplicamos un proceso claro: detener la sobrerreacción, reconocer el patrón postural habitual, reorganizar la coordinación de cabeza y tronco y transferirlo a tus tareas reales.

Verás cómo cambia tu experiencia en la silla, el ordenador y al caminar desde la primera práctica.

Observación inicial y objetivos

Empezamos con una breve conversación para comprender tu situación y decidir el objetivo de la clase.

Después, te observo de pie, sentado y en movimiento (sentarte/levantarte, caminar) para detectar patrones típicos del estrés: cuello adelantado, tronco comprimido, respiración contenida, hombros elevados.

También registramos marcadores prácticos que nos sirven de referencia (tensión percibida, calidad del ritmo respiratorio, ligereza al sentarse/levantarse, capacidad de volver al presente en <30 s).

Trabajo guiado y transferencia a tu día a día

Te ayudo a tomar conciencia de tu patrón reactivo muscular y reorganizar la coordinación de tu eje primario cabeza–cuello–espalda. Trabajamos con las direcciones: cuello libre, cabeza adelante – arriba, espalda que se alarga y ensancha, rodillas hacia adelante y afuera.

Lo aplicamos en tus tareas reales para que notes la diferencia mientras haces tu actividad habitual:

  • Silla + ordenador. Permitimos la pelvis sobre isquiones notamos apoyos de pies. Te das las instrucciones “cabeza arriba, espalda larga y ancha” mientras miras, tecleas y usas el ratón; te permites respirar con más amplitud sin forzar.
  • Hablar en público / voz. Observamos los apoyos del suelo y liberamos las zonas congeladas (cara, cuello, pecho y piernas) permitimos que la voz salga desde el suelo y del espacio del tronco sin bloquear articulaciones para proyectar sin empuje.
  • Caminar. Practicamos direcciones en marcha (apoyos, cabeza liderando el movimiento de la columna que se expande, brazos y piernas sueltas) para bajar la aceleración interna y volver a la tarea con menos esfuerzo.

Durante la sesión suelen aparecer ligereza, más amplitud respiratoria y sensación de “descompresión”; a veces una fatiga agradable mientras el sistema se reorganiza.

2–3 tareas sencillas entre sesiones (pausas breves, descanso activo, micro-ajustes)

Para que el cambio se consolide en tu jornada:

  1. Micro-rutina antiestrés (4 min, 1–3 veces/día). Pausa 30 s → direcciones 60 s → respiración disponible 60 s → “silla consciente” 60 s → reinicio 30 s.
  2. Descanso activo (10 min). Tumbarte con apoyo firme bajo la cabeza y piernas dobladas para liberar la columna y recuperar espacio intervertebral (ideal a mitad del día).
  3. Micropausas en escritorio. 2–3 al día: levántate y vuelve a sentarte notando apoyos; checklist de articulaciones y respiración antes de seguir.
  4. Registro mínimo semanal. Anota episodios de estrés y cómo los gestionaste: nos sirve para medir progreso y ajustar la siguiente clase.

El objetivo es que puedas hacer lo mismo con menos esfuerzo y más presencia, llevando el aprendizaje de la clase a cada reunión, entrega o conversación importante.

Mini-rutina antiestrés (5 minutos, sin material)

Cuando notes que “se te acelera todo”, aplica esta secuencia breve para frenar la sobrerreacción, recuperar la respiración disponible y volver a tu tarea con menos esfuerzo.

Observa, para, dirige (instrucciones claras y medibles)

Duración total: 4–5 minutos. Sin material.

  1. Observa cómo estás, tu mente…tu cuerpo. Registra
  2. Para— 30 s. Detén tu actividad, suelta manos y mandíbula; mira alrededor y deja que el suelo te sostenga. Nota apoyos (silla, pies). Marca mentalmente tu tensión 0–10 para comparar al final.
  3. Direcciones — 60 s.Cuello librecabeza  adelante y arribaespalda que se alarga y ensancharodillas hacia adelante y afuera”. No empujes: permite que ocurra mientras registras entorno y relación con la tarea.
  4. Respiración disponible — 60 s. Observa costillas (lados–atrás–arriba). Vacía el aire sin acortar tu tronco y deja que entre solo por la nariz; repite un par de ciclos sin forzar. Notarás más amplitud.
  5. Silla consciente — 60 s. Ajusta pelvis sobre isquiones, pies apoyados, mirada suave. Deja que la cabeza se balancee libre sobre la columna y que el tronco se alargue lejos de la pelvis.
  6. Reinicio — 30 s. Abre brazos, ensancha el tronco, descansa hombros y retoma tu tarea con actitud corporal presente y ligera. Vuelve a puntuar tu tensión 0–10.

Recomendación: repite la micro-rutina 2–3 veces al día.

Puedes programar un recordatorio para no olvidarte.

Con práctica, esta rutina rompe el ciclo de tensión y estrés, lo que permite una bajada en la frecuencia e intensidad de los episodios y mejora el foco y sueño, porque aprendes a regularte en tiempo real en las mismas situaciones que antes te desbordaban.

Caso real breve

Para aterrizarlo en la vida real, aquí tienes un caso breve —con datos adaptados para preservar la confidencialidad— que muestra cómo la Técnica Alexander ayuda a bajar la reactividad y recuperar serenidad en contextos de alta presión.

Perfil y detonantes. Anestesista, 39 años, con episodios agudos de ansiedad ligados a la presión laboral y social. Llegó con respiración contenida, exceso de tono en cuello y tronco y sensación de “aceleración interna”.

Enfoque de trabajo. Trabajar la Presencia corporal y apoyos; liberar tensión del tronco para que la respiración y la voz fluyan; direcciones (cuello libre, cabeza adelante y arriba, espalda que se alarga y ensancha) para recuperar eje y estabilidad. Práctica de observar – parar – dirigir y transferencia a reuniones y guardias.

Número y ritmo de sesiones. 10 clases: 2 por semana las dos primeras semanas y, desde la tercera, 1 por semana.

Evolución y resultados. Más registro corporal, respiración más amplia, capacidad de parar a tiempo y darse espacio de autorregulación. Mayor conexión consigo y con el entorno; responde con más serenidad en demandas laborales.

“La práctica de la TA me está permitiendo atender al cuerpo, a la mente, a recuperar el vínculo entre ambos, y a poder interactuar con lo que me rodea de una forma enriquecida. Lo percibo como un movimiento continuo de mi ser, que despliega los apoyos, desde donde abre paso a mis actividades y mis relaciones de forma más entera y saludable”

Evidencia y límites del método (claro y honesto)

La técnica Alexander es un aprendizaje práctico con respaldo sobre todo en el buen uso, por lo que es muy útil y se han probado sus beneficios para el dolor musculoesquelético, un uso coordinado del cuerpo y una actitud serena.

Para el estrés, aporta mecanismos plausibles (mejor coordinación, respiración disponible y autorregulación), un sistema nervioso más regulado y estable (homeostasis) y resultados clínicamente útiles cuando se integra en la rutina diaria.

Qué dice la literatura sobre estrés/dolor y qué se puede esperar

  • Dolor y función: ensayos y revisiones independientes indican que las lecciones de TA reducen la discapacidad en lumbalgia y pueden disminuir el dolor, con buena seguridad; el análisis económico apoya su coste-efectividad a 12 meses. No es un atajo: los resultados dependen de la práctica y de integrar lo aprendido en el día a día.
  • Aplicable a estrés: el enfoque utiliza la propiocepción y autorregulación, claves para gestionar la reactividad (tensión muscular general, cervical/mandíbula, respiración alta, “aceleración interna”, patrones de fijación interna y/o colapso). Las fuerzas internas que dan soporte a la persona no están bien equilibradas, lo que afecta a los patrones corporales/mentales. Con práctica guiada, suele verse menos frecuencia e intensidad de episodios, más bienestar generalizado que afecta a un mejor sueño y foco en 4–8 semanas.

Aprenderás a detener la sobrerreacción y a hacer lo mismo con menos esfuerzo; el beneficio crece cuando mantienes micro-rutinas y ajustes en tus tareas (silla, teclado,voz, caminar, cargar y tareas habituales).

Cuando conviene consultar además con otros profesionales

  • Salud mental: si el estrés se acompaña de ansiedad intensa, ataques de pánico habituales o un impacto notable en la vida diaria, es recomendable coordinar con psicología/psiquiatría. La TA puede continuar como apoyo al proceso clínico.
  • Sueño: en insomnio persistente pese a los cambios, derivar a medicina del sueño y mantener TA como herramienta de distensión y atención serena.
  • Voz: para disfonías o fatiga vocal recurrente, trabajar con foniatría/logopedia; la TA ayuda devolviendo soporte corporal y coordinación.

En resumen, la técnica Alexander no sustituye diagnósticos ni tratamientos médicos.

Se trata de un proceso educativo que se integra bien con otras intervenciones y que se deriva cuando la demanda sale de su marco.

Cómo empezar

Da el primer paso con una clase inicial donde evaluamos tu patrón de tensión y empezamos a parar la sobrerreacción en tareas reales.

Puedes hacerlo con pautas claras para notar cambios desde la primera semana.

Cuéntame tu caso y qué necesitas.

En la primera clase revisamos cómo te organizas de pie y en silla, identificamos el patrón que comprime y empezamos a parar la sobrerreacción y a reorganizar cabeza–cuello–tronco, tú coordinación interna cuerpo/mente.

Desde el inicio lo llevamos a tus tareas (silla, teclado, voz, movimientos habituales) para que notes diferencias en tus actividades (laborales, personales).

Para que el aprendizaje se integre, recomiendo 2 clases semanales.

En unas 10 clases entiendes el método y empiezas a aplicarlo con autonomía básica.

El estándar de autonomía suele estar alrededor de 30 clases (según referencia profesional), tras lo cual podemos espaciar o hacer recordatorios puntuales.

Entre sesiones, propongo micro-hábitos sencillos (descanso activo 10′, micropausas y recordatorios breves) que voy proponiendo según cada clase y proceso, que sostienen el cambio y aceleran el progreso en estrés.

Las clases individuales tienen un precio de 50 €.

También ofrezco grupales y ajusto según presupuesto/encargo.

Escríbeme y coordinamos la primera cita.

 

Técnica Alexander para el dolor de espalda: paso a paso para mejorar con caso real explicado

¿Quieres reducir el dolor y las recaídas sin ejercicios complicados ni posturas rígidas?

En este artículo te cuento, paso a paso, cómo usar la Técnica Alexander para parar la compresión que alimenta tu dolor y recuperar la coordinación cabeza–cuello–espalda en lo que ya haces cada día.

Mira.

Seguramente trabajas muchas horas sentado, notas cervicales tensas, lumbar cargada o ese pinchazo que aparece al levantarte.

No estás solo.

El problema tiene solución cuando aprendes a interrumpir hábitos y a moverte con menos esfuerzo y más espacio en tu columna.

Aquí descubrirás:

  • Qué es exactamente la técnica
  • Beneficios específicos para tu espalda
  • La evidencia que la respalda
  • Para quién sí y para quién no
  • Cómo transcurre una sesión real
  • El programa recomendado
  • Una mini-rutina de autocuidado entre clases

Conocerás también un caso real para que veas qué puedes esperar y resolveremos algunas dudas frecuentes.

Si quieres menos dolor, menos recurrencias y más autonomía para cuidarte, sigue leyendo.

Aquí tienes un camino práctico y realista para empezar hoy.

 

 

Qué es la Técnica Alexander

La Técnica Alexander es un aprendizaje práctico sobre cómo usas tu cuerpo en todo lo que haces.

No trata el síntoma “desde fuera”:

Te enseña a parar los hábitos que comprimen la columna y a recuperar la coordinación cabeza–cuello–espalda para que el tronco se alinee y se elongue de manera natural.

Al cambiar ese “modo de uso”, dejas de sobrecargar la musculatura y generas las condiciones para que el dolor de espalda disminuya de forma sostenible.

En palabras simples:

Aprendes a descomprimirte en las acciones cotidianas —sentarte, levantarte, caminar, hablar, escribir— de modo que tus movimientos se vuelven más eficientes y con menos esfuerzo.

No es fuerza ni corrección postural rígida.

Es atención consciente para reorganizarte desde dentro y evitar lo que alimenta tu dolor.

Al empezar, muchas personas describen ligereza, serenidad y más “altura” en su postura; también menos tirantez y movimientos más fluidos.

Con la práctica regular, esa comprensión se vuelve autonomía: sabes detectar cuándo te comprimes y pararlo a tiempo.

Importante: la TA no es un tratamiento médico ni sustituye el diagnóstico profesional.

Es una herramienta preventiva y educativa que puede complementar fisioterapia, ejercicio y cuidados médicos según cada caso.

El profesor no realiza diagnóstico; si algo excede el marco de aprendizaje, se deriva al profesional adecuado.

 

Beneficios específicos para el dolor de espalda

Una vez dejas de comprimir la columna y recuperas la coordinación cabeza–cuello–espalda en lo que ya haces, el dolor puede cambiar de verdad.

 

Estos son los beneficios concretos que mis alumnos notan en su día a día:

Menos dolor y menos recaídas

Aprendes a parar los hábitos que comprimen la columna y a sentarte/levantarte manteniendo la coordinación cabeza–cuello–espalda.

Así disminuye la tensión acumulada y puedes retomar tus actividades con menos esfuerzo.

Ejemplo: te levantas de la silla sin “empujar” la zona lumbar y evitas el pinchazo del final del día.

Postura y coordinación más eficientes

Te capacitas para usar el cuerpo con equilibrio frente al ordenador y en movimiento: más libertad en caderas, rodillas y tobillos, sin cargar la espalda.

Ejemplo: al teclear o usar el ratón, dejas de encoger hombros y nuca; si corres, el gesto se vuelve más ligero y elástico, y tus articulaciones toleran mejor cada pisada.

Respiración más libre (impacta en el dolor)

Con dolor solemos contener o interferir la respiración.

En TA permites que el aire salga y entre sin esfuerzo, lo que distiende el tronco y ayuda a que el dolor no escale.

Ejemplo: al presentar o cantar, ya no “aprietas” el torso y la voz tiene más espacio para salir con más libertad.

Economía del esfuerzo

Repartes el trabajo del cuerpo y evitas “tirar” de la zona lumbar.

Ejemplo: cargar bolsas o alzar a un niño usando piernas y brazos de forma coordinada, sin sobrecargar lumbares, brazos o rodillas.

Propiocepción y autorregulación

Desarrollas la capacidad de atender a tus señales tempranas (mandíbula, nuca, espalda) y dar nuevas instrucciones para que todo el sistema se reorganice y la tensión se alivie.

Esto se traduce en más autonomía para prevenir y gestionar los episodios dolorosos.

En muchas personas esto se acompaña de sensaciones de ligereza, serenidad y “descompresión” al moverse; con práctica regular, esos cambios se vuelven más estables y manejables en tu día a día.

Qué dice la evidencia

Los ensayos y revisiones independientes muestran que las lecciones de Técnica Alexander reducen la discapacidad por lumbalgia y pueden disminuir el dolor, con buena seguridad.

Aun así, es un aprendizaje, no un atajo: los resultados dependen de la práctica y se complementan con los cuidados indicados.

Ensayo ATEAM (BMJ, 2008)

En 579 personas con lumbalgia crónica/recurrente, las lecciones individuales de Técnica Alexander mejoraron la discapacidad a 12 meses y redujeron los días con dolor:

Más información

Coste-efectividad

El análisis económico del mismo ensayo apoyó la relación coste-efectividad de las lecciones frente a la atención habitual a 12 meses.

Síntesis reciente e independiente (2024/25)

La revisión del Gobierno de Australia concluye que, en dolor musculoesquelético crónico (espalda o cuello), la Técnica Alexander probablemente reduce la discapacidad y puede reducir el dolor, con efectos modestos en calidad de vida (evidencia de certeza moderada). Consultar el estudio completo.

Mecanismos plausibles observados

Estudios complementarios señalan mejoras en coordinación/propriocepción y función de musculatura estabilizadora (p. ej., multifidus), coherentes con el enfoque de descompresión y uso coordinado que trabajamos en clase.

 

La TA es un aprendizaje, no un tratamiento médico; no sustituye diagnósticos ni terapias indicadas.

Los resultados dependen de la práctica y del contexto de cada persona.

 

Cuando aparece alguna señal o la demanda sale del marco educativo, derivamos y/o trabajamos en coordinación con otros profesionales.

Como guía profesional, la Asociación de Profesores de la Técnica Alexander indica que unas 30 clases permiten autonomía para aplicar los principios en la vida diaria.

Con menos clases ya pueden notarse cambios, pero el objetivo es sostenerlos.

Para quién es y para quién no

¿Es para ti?

La Técnica Alexander encaja si quieres aprender a dejar de comprimirte y cambiar hábitos que alimentan el dolor.

Aquí te cuento cuándo sí tiene sentido empezar y cuándo no (o conviene derivar).

Para quién es

  • Oficina / teletrabajo. Si te reconoces en frases como “cervicales en tensión”, “lumbar cargada al final del día”, “ardor entre escápulas” o “se me cargan las muñecas”. Trabajamos cómo te sientas, te levantas y usas el ordenador para dejar de comprimirte y descargar la espalda.
  • Artistas (cantantes, músicos, actores). Si notas que “la voz se me cierra”, “me quedo corto de aire”, “me tenso al tocar/ensayar” o tienes episodios de afonía. Aprendes a coordinar cabeza–cuello–espalda para liberar respiración y gesto.
  • Deportistas / entrenamiento. Si aparecen “pinchazos al agacharme”, “me bloqueo al levantarme” o sobrecargas por técnica y esfuerzo; también si sientes “no soy flexible”. Transferimos los principios a tu gesto deportivo para ganar economía y prevenir recaídas.
  • Personas con mucha carga de estrés. Si te cuesta regular la tensión en el trabajo y “se te queda” en el cuerpo, trabajamos autorregulación y micro-hábitos.
  • Casos de movilidad reducida. En situaciones de dificultad motriz (p. ej., espasticidad o procesos neurodegenerativos) adaptamos el trabajo para mejorar el uso posible y la comodidad del día a día, siempre en coordinación con otros profesionales cuando haga falta.

Para quién no (o cuándo derivamos)

  • Para personas con dolor muy agudo tras una lesión, crisis de hernia, pérdida de fuerza o sensibilidad, fiebre, incontinencia, trauma reciente, sospecha médica no valorada… → médico/fisio primero.
  • Expectativa pasiva: si buscas una “solución rápida” sin implicarte en el aprendizaje, este enfoque no encaja.
  • Dolor complejo no mecánico o impacto anímico severo: mejor abordaje interdisciplinar (medicina, fisioterapia y/o psicología).
  • Sin disponibilidad real: si ahora mismo no puedes dedicarle tiempo y atención, es preferible empezar más adelante para que el proceso funcione.

 

Cómo es una sesión de TA para espalda

Una sesión es práctica y muy concreta: te enseño a dejar de comprimirte en acciones cotidianas y a recuperar la coordinación cabeza–cuello–espalda.

Esto es lo que haremos y qué suele sentirse:

1) Aterrizaje y observación

Empezamos con una breve entrevista para entender tu situación y objetivos.

Te observo de pie y sentado, y también al moverte (sentarte/levantarte, caminar), para identificar hábitos de compresión que están alimentando el dolor.

2) Trabajo guiado

Te acompaño con indicaciones verbales y, si lo aceptas, contacto manual suave para que puedas parar lo que comprime y recuperar la coordinación cabeza–cuello–espalda.

Lo hacemos en acciones cotidianas (silla, ordenador, caminar; incluso tumbarse) y sobre tu demanda concreta si vienes con algo específico (por ejemplo, “al final del día me duele la zona lumbar”).

3) Transferencia a tu día a día

Enlazamos el aprendizaje con lo que haces: cómo te sientas, cómo te levantas, cómo usas el teclado/ratón o el instrumento.

Buscamos que sientas la diferencia y sepas darte instrucciones claras para no volver al patrón de tensión.

4) Cierre y práctica entre clases

Terminamos con un resumen de descubrimientos y 2–3 pautas sencillas para casa (por ejemplo, pausas breves conscientes, descanso activo o micro-ajustes en tu puesto).

 

La idea es que puedas integrarlo sin añadir esfuerzo.

 

Durante la sesión suelen aparecer ligereza, serenidad y una sensación de “descompresión” con respiración más amplia.

A veces notas una fatiga agradable o agujetas leves las 24–48 h siguientes: es tu sistema reorganizándose.

Podemos trabajar presencial u online.

Programa recomendado y tiempos

El objetivo es pasar de alivio puntual a autonomía.

Es decir, que sepas parar los hábitos que comprimen tu columna y mantener la coordinación cabeza–cuello–espalda en tu día a día.

Fase 1 · Conocimiento (semanal)

  • Oficina/teletrabajo: 1 sesión/semana × 8–10 sesiones.
  • Artistas/deportistas: 1–2/semana × 8–12 sesiones (ajustamos en picos de ensayo/competición).
  • Embarazo/posparto: 1/semana 6× –10 sesiones, adaptando energía y cuidados.

Fase 2 · Aprendizaje (semanal)

  • 10– 12 semanas para consolidar: transferimos lo aprendido a tus situaciones reales (ordenador, instrumento, carga, caminar) y afinamos descanso activo y pausas conscientes.

Fase 3 · Integración (semanal/quinzenal)

8-10 semanas

Fase 4. Mantenimiento (a demanda)

Mensual o según necesidad: recordatorios breves cuando notes que reaparece el patrón de compresión.

Esto es lo que puedes esperar después de una clase:

  • Cambios perceptibles en 1–3 clases (ligereza, menos tirantez, más “descompresión”).
  • Mayor estabilidad en 4–8 semanas (más autonomía para gestionar episodios).

  • Entre sesiones: 2–3 pautas simples (pausas breves, sentarse/levantarse consciente, descanso activo) para que el cambio se sostenga sin añadir esfuerzo.

La Técnica Alexander no sustituye indicaciones médicas o fisioterapia; las complementa.

 

Caso real: Marta, 38 (marketing, teletrabajo)

Punto de partida: lumbalgia mecánica leve y diaria, especialmente al final de la jornada frente al ordenador.

Enfoque: trabajamos en reconocer el patrón de postura de Marta y en parar los hábitos que comprimen su columna.

Reeducamos cómo está sentada, cómo se levanta y cómo camina.

Introducimos pausas conscientes y descanso activo para que su espalda se alargue y se ensanche sin esfuerzo.

Plan: 12 sesiones/ 8 semanas

Resultado: menos dolor y más serenidad. Mayor capacidad para integrar el cuerpo en sus actividades, moverse de forma más eficiente y mantener un pensar más claro y focalizado durante el día.

“Ahora detecto cuando me comprimo y soy capaz de parar y darme instrucciones más saludables”.

 

Preguntas frecuentes

¿La Técnica Alexander “cura” el dolor de espalda?

No. No es un tratamiento médico.

 

Es un aprendizaje para parar los hábitos que comprimen tu columna y coordinar cabeza–cuello–espalda.

Suele complementar fisioterapia, ejercicio y los cuidados que ya tengas.

¿Cuándo noto algo?

Muchos notan ligereza y menos tirantez en 1–3 sesiones.

En 4–8 semanas suele haber menos episodios, menor intensidad y más autonomía para prevenir recaídas (si practicas entre clases).

¿Cuántas sesiones necesito?

Depende del caso.

Como guía:

Las 10 primeras sesiones para comprender el trabajo

De la sesión 10 a la 20 para aprender

De la 20 a la 30 para practicar de manera autónoma en tu día a día

 

Después, quincenal/mensual para integrar y mantener.

 

¿Es necesario hacer clase de forma presencial?

Se pueden hacer clases online, aunque recomiendo hacer las primeras de forma presencial.

Si no tienes opción de hacer clase presencial podemos adaptar el aprendizaje a tu situación personal.

 

¿Duele la sesión o me va a dejar “hecho polvo”?

No debería doler. No se fuerza ni se realizan movimientos de presión o que fuerzan el cuerpo.

Lo habitual es sensación de descompresión, calma y respiración más amplia.

A veces aparecen agujetas leves 24–48 h: tu sistema se está reorganizando.

¿Sirve si tengo hernia/discopatía/diagnóstico previo?

Sí. El aprendizaje de la TA es compatible con una patología ya que no forzamos ningún cambio físico.

Se trata de dar instrucciones al cuerpo dando espacio y facilitando el movimiento, nunca irritando la zona lesionada.

Podemos adaptar el trabajo a tu caso particular y coordinarnos con tu médico/fisio.

¿Qué hago entre sesiones?

Pocas cosas y a menudo: pausas de 20–30 s, sentarse/levantarse consciente y descanso activo.

Son claves para sostener el cambio sin añadir esfuerzo.

¿Esto va de “ponerme recto”?

No. No buscamos rigidez.

Buscamos menos empuje y más espacio, que la postura se organice sola cuando paras el patrón de compresión.

¿Hay contraindicaciones?

Más que contraindicaciones, hay momentos de derivación.

Si esperas una solución pasiva y rápida sin implicarte, este enfoque no encaja.

¿Cómo empiezo?

Con una primera sesión: vemos tu caso, observamos de pie/silla y en tus acciones (ordenador, caminar…), y te llevas 2–3 pautas para aplicar desde el primer día.

Luego acordamos frecuencia y plan según tu objetivo.

 

 

¿Empezamos?

Reserva tu primera sesión y sal con 2–3 pautas prácticas para empezar a parar la compresión y aliviar tu espalda desde el primer día.

 

WhatsApp: 636 519 703

Email: laura@tecnica-alexander.eu

La Técnica Alexander y el Mindfulness. Dos disciplinas para la gestión del estrés

La Tècnica Alexander y el Mindfulness son dos disciplinas que tienen muchos puntos en común y su práctica resulta muy útil para gestionar el estrés físico y mental.

Ambas tienen la característica de trabajar en la capacidad de estar presente, la TA se centra en la corporalidad, reconociendo los patrones habituales. Con ella se aprende a parar y dirigir la intención del cuerpo en el espacio y en relación de las partes, de manera específica. Se focaliza en la organización y la coordinación, actualitzando el esquema corporal. Mientras que con el Mindfulness también se practica la habilidad de estar presente, además, se observan los patrones mentales y las tensiones físicas, enfocando en la escucha de cada uno de los sentidos en cada instante. La aceptación y  el permiso de aquello que se observa,  permite soltar la tensión física y mental.

Es esta habilidad de ejercitar la presencia y el momento presente lo que permite la gestión del estrés, reconducirlo, reducir su impacto y frenar su escalada a estados más agudos.

Las dos utilizan la práctica de la observación, la aceptación y el dejar ir.  La TA centrada en el cuerpo y con una intención hacia una fisicalidad basada en la fisiologia y la mecánica; el Mindfulness se centra en los patrones mentales y la información sensorial que da permiso a la experiencia vivida.

Si bien cada una de ellas tiene su singularidad y un objectivo preciso, se compelmentan de manera que la práctica de las dos, permiten una consciencia más plena e integrada de les situaciones personales en els que se desencadena el estrés que vivimos.

Aquí os dejamos un artículo: Pause, observe, intend: A qualitative study exploring expert practicioners_perceptions of how mindfulness and Alexander technique work synergistically to address stress, de Patrick M. Johnson, Gabriella Minnes Brandes, Victoria Door, Rajal G. Cohen. Publicado en el European Journal of Integrative Medicine. En él se hace  una análisis de la sinergia entre las dos disciplinas en la gestión del estrés.

https://alexandertechniquescience.com/general/mindfulness-alexander-technique-and-stress/

Beneficios de la Técnica Alexander: cómo reducir el dolor de espalda y evitar recaídas

¿Quieres moverte con menos dolor, más ligereza y calma real en tu día a día?

En esta guía vas a descubrir los beneficios de la Técnica Alexander para reducir tu estrés, dolor crónico, físico o emocional sin ejercicios complicados.

Mira.

Si acabas la jornada con tensión en las cervicales, lumbar cargada o la voz más cerrada, no te falta fuerza.

Te sobran hábitos que comprimen.

En este artículo descubrirás cómo parar la sobrerreacción y reorganizar cabeza–cuello–tronco para que la estructura trabaje a favor y no en contra.

Además, también verás:

  • Qué es la Técnica Alexander.
  • Los beneficios más reportados.
  • Para quién es ideal (oficina, intérpretes, deporte, embarazo, procesos oncológicos o neurodegenerativos).
  • Cómo es una sesión y qué esperar.
  • Un caso real de un programador de 42 años que eliminó el dolor y cómo lo hizo.
  • Y un plan claro de cómo empezar.

En conclusión, si buscas tener menos dolor y menos recaídas, más economía del esfuerzo y serenidad, aquí tienes un mapa práctico y honesto para empezar hoy.

Verás que no se trata de hacer más.

Sino de eliminar interferencias para que tu cuerpo vuelva a moverse con coordinación y espacio.

 

¿Qué es la Técnica Alexander?

La Técnica Alexander es una reeducación psicofísica dentro del marco del aprendizaje:

Te enseña a reconocer y cambiar los hábitos corporales de postura y movimiento que afectan a la coordinación y al equilibrio, para hacer tus actividades cotidianas con mayor eficacia.

Es una herramienta de prevención: reduce el “mal uso”, favorece la integración cuerpo–mente y aporta serenidad.

En la práctica seguimos un procedimiento sencillo:

Reconocer el patrón, parar la sobrerreacción y reorganizar la respuesta para que cabeza–cuello–tronco trabajen en conjunto, descomprimiendo la musculatura y liberando la respiración.

 

Beneficios probados y más reportados

Antes de entrar al detalle, esto es lo que mis alumnos reportan una y otra vez cuando integran la práctica:

Menos dolor y recaídas, postura y propiocepción más claras, economía del esfuerzo, respiración y voz más libres y una serenidad que integra cuerpo y mente.

En esencia, aprendemos a parar la sobrerreacción, darnos tiempo y reorganizarnos para responder con coordinación y calma.

1# Menos dolor y menos recaídas

Al usar el cuerpo de forma respetuosa y orgánica, sin compensaciones ni sobreesfuerzos, disminuye la presión interna en vértebras, articulaciones y respiración.

Si hay colapso (pecho/lumbares), aprendemos a desplegar el cuerpo con ligereza.

2# Postura y propiocepción mejores

Se detectan y sueltan tensiones y compensaciones poco saludables coordinando eje, cabeza y tronco, con más atención al cuerpo y a la relación pensamiento–respuesta muscular.

3# Economía del esfuerzo

La estructura trabaja a favor: sentarse, levantarse o caminar sin sobrecargas, con movilidad y energía elástica sostenida en el día a día.

4# Respiración y voz más libres

Al disminuir la rigidez del tronco, diafragma y costillas recuperan su amplitud; hombros y cuello dejan de interferir y la voz se articula con más libertad.

5# Gestión del estrés y claridad mental

Parar la sobrerreacción, ordenar el pensamiento y aquietar el “no poder parar” impacta en el sistema nervioso y el estado mental: más serenidad y foco.

6# Bienestar e integración cuerpo–mente

Los sentidos se vuelven más presentes; percibimos mejor el cuerpo, los pensamientos y el entorno, generando integridad y presencia.

En resumen: aprendemos a parar lo que nos comprime y a reorganizarnos para responder con coordinación y calma en nuestras actividades cotidianas.

¿Qué mejora suele notarse primero?

Lo más habitual es una sensación de ligereza y serenidad, como si el cuerpo recuperara altura y espacio.

Baja la tirantez, los movimientos se vuelven más fluidos y aparece una respiración más amplia, con cierta “descompresión” en cuello y tronco.

Muchas personas cuentan con más presencia de los sentidos y una percepción más clara del entorno; eso sí, hace falta continuidad para integrarlo en el día a día.

En algunos casos surge una fatiga agradable o agujetas leves 24–48 h tras el estiramiento profundo.

 

¿Para quién es ideal la Técnica Alexander?

Para personas que quieren aprender a cuidarse en lo cotidiano y reducir tensiones que se repiten. No hace falta experiencia previa ni condición física especial: adaptamos el ritmo, el contacto y las tareas a cada persona.

  • Oficina/teletrabajo. Cervicales tensas, lumbar “cargada”, hombros elevados, cansancio al final del día. Buscan trabajar con menos esfuerzo y llegar con más energía.
  • Intérpretes (cantantes, músicos, actores, bailarines). Rigidez al ensayar, voz “cerrada”, gestos que aprietan. Quieren respiración y voz más libres, presencia y coordinación fina.
  • Deportistas y movimiento. Sobrecargas, “pinchazos” recurrentes, técnica que colapsa la zona lumbar. Objetivo: economía del esfuerzo y prevenir recaídas.
  • Embarazo y posparto. Cambios de peso y tono, tensiones en zona lumbar y suelo pélvico. Buscan alivio y maneras suaves de organizar el cuerpo.
  • Personas con dolor de espalda y articulaciones. Lumbalgia/cervicalgia, contracturas que vuelven. Quieren menos dolor, menos recaídas y más autonomía para gestionarlo.
  • Estrés sostenido. Sensación de “no poder parar”, respiración corta. Necesitan parar la sobrerreacción, claridad y descanso de calidad.
  • Enfermedades neurodegenerativas. Rigidez, desequilibrio, movimientos bruscos o temblor que empeoran con la sobrerreacción. Trabajamos a un ritmo suave, con pausas y direcciones claras para organizar eje, cabeza y tronco, ganar seguridad en los cambios de postura (silla–de pie, caminar) y economía del esfuerzo en lo cotidiano. Es un acompañamiento educativo y adaptable al día a día.
  • Enfermedad oncológica. Tensión acumulada, fatiga. Proponemos movimiento amable y respiración disponible para aliviar cargas, descansar mejor y recuperar confianza corporal durante tratamientos o recuperación. Ajustamos contacto, intensidad y tiempos a la energía del momento y coordinamos, si hace falta, con el equipo sanitario.

 

En todos los casos el trabajo es educativo y preventivo: aprender a reconocer, parar y reorganizar la respuesta corporal para que cabeza–cuello–tronco colaboren y la actividad resulte más coordinada y ligera.

La Técnica Alexander es un aprendizaje preventivo y complementario: no sustituye el tratamiento médico ni la fisioterapia.

 

Cómo es una sesión y qué esperar

Llegas, nos tomamos un momento para aterrizar y ver cómo estás hoy.

Sin prisas.

Te invito a ponerte de pie y a sentarte como lo harías normalmente.

Yo observo cómo se organiza tu cuerpo —cabeza, cuello, tronco, respiración, tono— para identificar esos pequeños hábitos que te comprimen sin que te des cuenta.

La sesión dura 50 minutos, en ese espacio practicamos darnos tiempo para parar la sobrerreacción y volver a elegir.

Es un trabajo suave y muy práctico.

Te doy indicaciones verbales claras y, si te sientes cómodo con ello, utilizo un contacto ligero para afinar direcciones y liberar excesos de esfuerzo.

Lo hacemos en gestos cotidianos: sentarte y levantarte, caminar, teclear, sostener un instrumento o un objeto de trabajo.

La idea no es “corregirte”, sino reorganizar el movimiento para que la estructura trabaje a favor:

  • Que cabeza–cuello–tronco colaboren
  • Que aparezca economía del esfuerzo
  • Que la respiración quede disponible

En cuanto lo notas, lo trasladamos a tu día a día:

  • Si trabajas con ordenador, ajustamos ese momento en el que los hombros suben y la mandíbula aprieta.
  • Si cuidas de peques, practicamos cómo agacharte o cargar sin colapsar la zona lumbar.
  • Si ensayas, buscamos la voz más libre sin “apretar” el torso.

Saldrás con uno o dos micro-hábitos muy concretos para casa: pausas cortas para soltar, una forma consciente de sentarte/levantarte, o el recordatorio de dejar que la cabeza vaya adelante-arriba.

Lo que sueles sentir durante la sesión es más espacio y altura, movimientos fluidos y una descompresión amable en cuello y tronco; al terminar, ligereza y calma.

A veces aparece una fatiga agradable o agujetas leves las 24–48 h siguientes.

Es normal cuando el cuerpo suelta rigideces antiguas y empieza a moverse de otra forma.

Si lo prefieres, podemos trabajar sin contacto y siempre ajusto ritmo e intensidad a tu momento vital (embarazo o posparto, procesos oncológicos o neurodegenerativos, dolor presente).

También puedo acompañarte online: observamos por cámara tu entorno real —tu mesa, tu cocina, tu salón— y afinamos allí mismo la economía del esfuerzo y la respiración en lo que haces cada día.

Es un proceso educativo y preventivo que complementa, no sustituye, la atención médica, la fisioterapia y el ejercicio.

Caso real de Javier (42 años, programador)

Javier llega con lumbalgia mecánica diaria tras muchas horas de pantalla.

El primer paso es reconocer el patrón que le comprime: cómo se sienta, cómo se levanta, dónde aprieta (mandíbula, hombros, zona lumbar) y cómo eso se traduce en sobrerreacción.

Trabajamos a un ritmo suave para parar ese automatismo y reorganizar la coordinación cabeza–cuello–tronco, de modo que la estructura le ayude y no le pese.

Introducimos pausas activas, “dejar que la cabeza vaya adelante-arriba”, y llevamos esa atención activa y serena a sus gestos de cada día (teclear, mirar la pantalla, coger objetos).

Hicimos un proceso intensivo de 7 semanas (30 sesiones).

Resultado: menos dolor, menos recaídas y más capacidad para integrar el cuerpo en sus actividades con economía del esfuerzo, junto a una disminución del estrés ligada al nivel de tensión.

Ahora noto cuándo dejo de estar presente en mi cuerpo y mi tronco entra en “piloto automático”, que genera presión en mi zona lumbar y descoordinación general. Entonces soy capaz de reorganizarme soltando y dirigiendo mi cuerpo en la expansión.

 

Preguntas frecuentes

¿Funciona en mi caso?

Es un aprendizaje práctico y progresivo: requiere confianza en el proceso y compromiso para aplicar fuera de clase.

No es “venir a recibir”, sino aprender a reconocer–parar–reorganizar tus hábitos. El profesor guía y tú eres parte activa del aprendizaje.

 

¿Cada cuánto tiempo y cuántas clases necesito?

Recomiendo mínimo una clase semanal para asentar el aprendizaje.

Orientativo: en unas 10 clases entiendes el método y empiezas a aplicarlo.

El estándar de aprendizaje autónomo se sitúa en torno a 30 clases.

 

¿Qué puedo notar y en qué plazos?

Desde la primera clase muchas personas reportan ligereza, serenidad, menos tirantez y movimiento más fluido.

Con la práctica continuada aparecen menos recaídas y más autonomía para prevenirlas.

 

¿Hay contacto físico? ¿Y si no quiero?

Podemos trabajar sin contacto.

Si se usa, el tacto es suave y acordado, al servicio del aprendizaje.

 

¿Qué haré entre clases?

Pequeñas prácticas que sostienen el cambio: descanso constructivo (10 min), paradas breves en la actividad, darse instrucciones y movimientos sencillos (brazos, doblar piernas).

 

¿Cuál es la frecuencia orientativa por perfil?

  • Oficina/teletrabajo: 1/semana (proceso hasta ~30); luego quincenal/mensual.
  • Artistas/deportistas: 1–2/semana (picos antes de estreno/competición).
  • Embarazo/posparto: 1/semana y adaptar según energía/cuidados.

¿Puedo hacer clases online?

Sí. Observamos tu entorno real (mesa, cocina, salón) y trasladamos el método a tus actividades cotidianas.

 

¿Precio y modalidades (individual/grupo)?

Clases individuales: 50 €.

También ofrezco clases grupales y ajusto según presupuesto/encargo.

 

¿Es compatible con fisioterapia, ejercicio o terapia psicológica?

Sí. La TA es preventiva y educativa; complementa otros abordajes cuando conviene y, si el caso lo requiere, derivo.

 

¿Cuándo NO es para mí o debo consultar antes?

Ante banderas rojas (fiebre, pérdida de fuerza/sensibilidad, incontinencia, trauma reciente) o dolor no mecánico sin diagnóstico, prioriza médico/fisio.

Si esperas una solución pasiva sin implicarte, no es el enfoque.

 

Cómo empezar

1) Primer contacto

Escríbeme contándome tu caso y qué necesitas.

Te propongo una primera clase para ver:

  • Cómo te organizas de pie y en silla.
  • Reconocer el patrón que comprime.
  • Empezar a parar la sobrerreacción y reorganizar cabeza–cuello–tronco.

 

2) Ritmo recomendado

Para que el aprendizaje “cuaje”, sugiero 1 clase semanal.

En unas 10 clases entiendes el método y empiezas a aplicarlo.

El estándar de autonomía se sitúa alrededor de 30 clases (según la asociación de profesionales APTAE).

Después, podemos espaciar o hacer recordatorios puntuales.

 

3) Entre sesiones: micro-hábitos sencillos

Pequeñas prácticas que sostienen el cambio:

  • Descanso constructivo (10 min)
  • Paradas breves en la actividad
  • Darse instrucciones corporales
  • Mover suavemente (brazos, doblar piernas)

 

4) Modalidades y enfoque

Trabajo presencial en Barcelona y provincia y también online, adaptando ritmo, intensidad y contacto a cada situación (embarazo/posparto, procesos oncológicos o neurodegenerativos, dolor presente).

Es un proceso educativo y preventivo que puede complementar tratamientos médicos o fisioterapia.

 

5) Precio y reserva

Las clases individuales son 50 €.

Ajusto el plan a tu disponibilidad y acordamos horario.

Da el primer paso ahora:

Reserva tu primera clase y empieza cuanto antes a parar la sobrerreacción y reorganizar cabeza–cuello–tronco para moverte con menos esfuerzo y más serenidad.

 

 

¿Como funciona la Técnica Alexander?. Hacia un modelo científico

Aquí dejamos un enlace de un vídeo explicativo y promocional sobre la Técnica Alexander y su base científica.

La Técnica Alexander es un método educativo que cambia hábitos de tensión mantenidos en el tiempo. Investigaciones científicas muestran mejoras en el movimiento, equilibrio y bienestar en general y constatan beneficios para personas con dolor de espalda o cuello, y para enfermos de Parkinson.Pero, ¿cómo funciona? Por primera vez, se ha obtenido una explicación neurofisiológica de dichos beneficios, que proviene de estudios directos de la técnica Alexander y otra literatura científica relacionada.

Información adicional:

FM Alexander Trust: https://alexandertrust.org.uk/

Asociación de Profesores de la Técnica Alexander: https://aptae.net

Asociación de Técnica Alexander en Reino Unido: https://alexandertechnique.co.uk/

Potential Mechanisms of the Alexander technique: Towarda Comprhensive Neurophisyological Model: https://doi.org/10.1123/kr.2020-0026

El vídeo ofrece una explicación clara y concisa sobre el trabajo de la Técnica, realizado por el FM Alexander Trust. Es un material que se puede compartir con aquellas personas con quienes queremos compartir y dar a conocer la TA.

Os animamos a visualizarlo!

Técnica Alexander y Parkinson

El Parkinson  es una enfermedad degenerativa que afecta al sistema nervioso central  caracterizado principalmente por un trastorno del movimiento. A medida que las neuronas de la parte afectada del cerebro van muriendo, se observan dificultades motoras como los temblores, la rigidez en el tronco o las extremidades  y problemas de equilibrio (inestabilidad postural). Cuando la enfermedad avanza, las dificultades van en aumento, lo que interfiere e incapacitan a la persona en sus actividades diarias.

Los estudios acerca de la enfermedad,  muestran que un gran porcentaje de células encargadas de producir dopamina, y muchas de sus terminaciones nerviosas, han dejado de funcionar. Esto afecta  la producción  del neurotransmisor norepinefrina, quien se encarga de transmitir información al sistema nervioso parasimpático, que controla las funciones automáticas del cuerpo (pulso y presión arterial, por ejemplo).

Se trata de una enfermedad  crónica y multisistémica,  que va empeorando la mobilidad y condicionando muchos  aspectos de la persona. La Técnica Alexander se presenta como una herramienta  que beneficia a los que sufren de esta enfermedad, porqué trabaja con el equilibrio y la postura corporal, así como el bienestar general de la persona,  en una metodología de consciencia del cuerpo en el momento presente, en un enfoque mindfulness.

Un estudio realizado con enfermos de Parkinson que habían practicado tomado clases de Técnica Alexander  evidencia el beneficio de su práctica  con resultados positivos referentes a la inestabilidad, la rigidez y la alineación postural. Si quieres ampliar esta información y tienes interés en leer sobre estas investigaciones puedes seguir este enlace.

También puedes consultar este vídeo explicativo de la Técnica Alexander en estudios científicos.

La web Canal de Salut de La Generalitat de Catalunya menciona la Técnica Alexander com una trabajo de soporte y  de tratamiento complementario para la enfermedad de Parkinson. La puedes consultar aquí

Si necesitas más información, en Kilibra cos . ment . moviment podemos ayudarte… Contáctanos!

Cultivar la serenidad

Poco a poco se van terminando las vacaciones y nos vamos conectando con nuestro trabajo, retomando rutinas y el ritmo habitual. Es un buen momento para parar y reflexionar acerca de cómo queremos empezar esta nueva temporada. El descanso, el espacio mental, el tiempo sin prisas y el contacto con la naturaleza nos han permitido conectar con un ritmo vital más orgánico,  con los sentidos y las necesidades auténticas, probablemente nos encontramos más equilibrados y serenos.

El reto de empezar de nuevo con nuestras obligaciones y con el ritmo acelerado nos puede producir cierta ansiedad, y nos preguntamos cómo podemos sostener este estado sereno, la mente focalizada y el cuerpo activo.

Es importante  hacerse un espacio para tomar consciencia de lo que queremos y para ello necesitamos claridad y determinación. Darse un  tiempo de transición entre el período de descanso que hemos disfrutado y el inicio de nuestra actividad. Decidir cuales serán nuestros propósitos, de qué manera nos activamos, sin tensarnos ni acelerarnos de más. Si necesitamos lo podemos escribir para concretar nuestras decisiones.

Tomarse un tiempo cada día para parar, serenar la mente y atender el cuerpo, nos permite estar en el momento presente. Si te tumbas en el suelo, con un libro debajo de tu cabeza para que te dé soporte y puedas descansar tu espalda y aflojar tu cuello. Tus piernas dobladas con el apoyo en los pies y las manos descansando en tu tronco. Puedes llevar la atención hacia tu cuerpo, observar y recorrerlo de pies a cabeza o si prefieres de cabeza a pies. Si tu atención se va hacia otros pensamientos y te das cuenta, es bueno, porqué entonces tienes la oportunidad de volver a atender el recorrido que estabas realizando.

Luego haz una transición para ponerte de pie, usa tus apoyos y observa como es tu equilibrio ahora, y si te sientes calmado de nuevo.

Te recomiendo esta práctica todos los días, unos 15 o 20 minutos serán suficientes. Luego reanuda tus rutinas y tus actividades. Y te animo a seguir atendiendo el momento presente mientras estás ocupado haciendo tus tareas. Llevar la atención al cuerpo te lo permitirá y es una manera de cultivar la serenidad.

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Técnica Alexander para tratar las lesiones de los bailarines

Más allá de qué tipo de danza que se practique, todas requieren de horas de entrenamiento, ensayos y actuaciones. Como consecuencia el cuerpo recibe un nivel alto de exigencia continuo.

Es muy común sufrir de lesiones derivadas de la repetición constante de movimientos y esfuerzo, sin embargo, con algunos cambios en la práctica de la danza y en los hábitos diarios se pueden prevenir.

Te ofrecemos un video donde verás como la Técnica Alexander ayuda a recuperar del mal sueño de las lesiones.

Si necesitas más información, en Kilibra cos . ment . moviment podemos ayudarte… Contáctanos!

Tècnica Alexander
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